Cuándo y por qué cambiar a la abeja reina, qué manejo requiere la cámara de cría y en qué fijarse al establecer un apiario, son algunos de los consejos que los expertos de Salud Apícola 2020 imparten en sus capacitaciones. 

Aquí compartimos algunos.

 

Para tener colmenas sanas y crecer en rendimiento y producción, es fundamental que los apicultores tengan en cuenta algunas actividades y buenas prácticas. Estas incluyen desde el emplazamiento  de sus apiarios hasta el origen de la abeja reina y la preparación de los cuadros de la colmena, y son parte de los contenidos que los expertos del Proyecto Salud Apícola 2020 LatAm abordan en sus capacitaciones teóricas y prácticas.

“Más importante que curar, es saber prevenir las enfermedades que afectan a las abejas melíferas, sometidas hoy al manejo intensivo en una apicultura moderna”, dice la doctora Mayda Verde, investigadora del proyecto y una de las encargadas de las capacitaciones que están recibiendo cerca de un centenar de apicultores de Popayán, Totoró y San Martín de Quilichao, en el Departamento del Cauca, Colombia.

Estas sesiones han permitido a los apicultores identificar algunas de las principales acciones para mantener colmenas sanas y vigorosas. La doctora Mayda Verde destaca seis de ellas:

 

  1. Elegir bien la ubicación del apiario

Para ubicar el apiario, el apicultor debe tener en cuenta los siguientes aspectos:

– La disponibilidad de plantas melíferas en el radio de vuelo que abarcarán las abejas de sus colmenas.

– El relieve del terreno no debe ser inclinado, para evitar la caída de las colmenas y facilitar las labores de campo.

– Evitar la ubicación de las colmenas en puntos de difícil acceso.

– Evitar emplazamientos en lugares propensos a inundaciones o deslaves.

– Proteger las colmenas de la exposición a los vientos predominantes.

– Evitar la proximidad a viviendas, industrias, granjas de animales u otras instalaciones susceptibles de la visita de las abejas.

– El apiario nunca debe ubicarse en lugares próximos a lagunas de oxidación u otras fuentes de contaminación para las abejas.

– Los ríos, estanques u otras fuentes de agua de bebida cercanas deben estar libres de contaminación. En su defecto, ubicar bebederos que aseguren la disponibilidad de agua al insecto.

  

  1. Renovar periódicamente la abeja reina

La abeja reina debe ser cambiada una vez que cumple 12 a 18 meses de vida, de preferencia a los 12 meses. Esto se hace tomando en cuenta el desgaste que significa para su organismo oviponer diariamente el doble de su peso corporal. Para estimar la edad de la reina, el apicultor debe marcarla con el color que corresponda al año (ver foto principal), según un código acordado internacionalmente.

La abeja reina se marca siguiendo un patrón internacional de colores que permite identificar el año de su nacimiento.
  1. Usar abejas reinas locales

El origen de la abeja reina debe ser local o procedente de territorios con similares condiciones de ecosistemas y manejo apícola. El apicultor debe conocer que estas son el resultado de la selección masal de las mejores colmenas locales. Los principales aspectos que se toman en cuenta para esa selección son:

  • Que sean menos defensivas
  • Poco enjambradoras
  • Con una conducta de limpieza o higiene probada

No es recomendable introducir abejas reinas foráneas o procedentes de otros territorios o países.

 

  1. Recurrir a centros de crianza de abejas reinas

Disponer de centros especializados para la crianza de abejas reinas es una necesidad para el desarrollo y la profesionalización de la apicultura actual. En estos criaderos se reproducen las abejas reinas seleccionadas por su condición genética y sanitaria. Esto facilita:

  • El cambio o renovación de las abejas reinas viejas o de deficiente postura
  • La introducción rápida de reinas en casos de encontrar colmenas huérfanas
  • La multiplicación o división de las colmenas del apiario

5. Mantener la cámara de cría limpia y renovada

 La colmena moderna tipo Langstroth requiere disponer de 10 panales en el primer cuerpo o cámara de cría o nido de la familia de abejas. Es aquí donde se reproducen las tres castas: abeja obrera, zánganos y reina.

Esto demanda del apicultor un manejo adecuado en higiene, organización y renovación de los panales que constituyen “la cuna o el útero” de estas delicadas crías: huevos, larvas, pre-pupas y finalmente abejas adultas.

  

  1. Alambrar y laminar adecuadamente los cuadros de la colmena

El correcto alambrado y laminado de los cuadros de la colmena asegura la calidad de los panales futuros.

El alambrado debe hacerse con alambre cromado de calidad alimentaria y con un grosor no mayor de 0.5 a 0.6 mm. El alambre en el cuadro debe quedar tenso y replicar el sonido de una “cuerda de guitarra” cuando se hace vibrar.

Esta práctica asegura que:

– En el momento de laminar, la cera de la lámina quede bien incrustada

– La abeja reina, una vez estirado el panal, no desprecie la celda que queda sobre el alambre y oviposite en ella

– El panal que se destina a la recolección del néctar en las alzas de producción de miel alcance una mayor durabilidad

La lámina de cera estampada debe ser fabricada a partir de cera de abejas pura, sin aditivos como parafina. La cera destinada a fabricar la lámina debe asegurar la trazabilidad desde su origen y proceder de colmenas sanas.

 

“La abeja reina es como la semilla en la agricultura. De ella depende el desarrollo de la familia de abejas”.
Dra. Mayda Verde
Médico veterinaria
Investigadora Salud Apícola 2020 LatAM